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jueves, 25 de febrero de 2010

Primer ensayo en la sala

Los distintos elementos van tomando contacto entre sí. Algo del vestuario, mucho de la distancia y, sobre todo, tomar dimensión del espacio y  del impacto de las imágenes proyectadas sobre el cuerpo en movimiento. Ver la escalera en relación al tiempo y al espacio, su mutación, su presencia; escuchar la voz, sentir la presencia de los otros dentro de los límites ampliados de la platea. Primeras verificaciones, correcciones, ajustar la forma al fondo. Imaginar sobre lo concreto, imaginar lo que aún falta, proyectar, volver a usar la imagen como disparador. Como cada ensayo, elementos vueltos a ver como si fueran nuevos, pequeños descubrimientos, risas tontas, disfrute, algo de emoción.
La primer reunión de las áreas visuales: foto fija, iluminación, proyección. Una suma que multiplica. 
Promediando la última parte del trabajo, mayor certeza y más estímulo.

viernes, 12 de febrero de 2010

Felicidad

Estamos en el momento más importante. Porque el proceso de montaje de una obra es, no solo parte, sino uno de los ejes fundamentales. Haber logrado un equipo de trabajo en ensayos (faltan las otras áreas, todavía a medio comenzar) como es el compuesto por la dupla (ahora también terceto, junto a la muy buena incorporación de Florencia en la asistencia) de Juan Manuel Wolcoff y Blanca Herrera como directores, es uno de los grandes hallazgos de este, todavía, proyecto. 
La capacidad y fineza en la mirada sobre el tema actuación y puesta que voy descubriendo cada día en Juan Manuel, no deja de sorprenderme. He conocido muchos directores, la mayoría con sus propios códigos, unos más déspotas, otros más delirantes, aquellos más retóricos. Para mí, como actriz, lo que tiene que ver con el cómo se hace lo que se hace siempre fue una de las cosas más importantes. Pero no siempre logré un encuentro muy bueno en ese sentido. Ricardo Bartis fue una de la excepciones. El carácter de la acción, la calidad de los movimientos, la utilización del espacio o de la escenografía me resultan los eventos más importantes en la puesta en escena de un texto. Juan Manuel reúne todos esos intereses de manera exquisita y llamativa en alguien tan joven. Todo un descubrimiento. Sin hablar de que además, puede contener mis inseguridades, guiarme, exprimirme y tomar mis propuestas de una manera natural y en un clima de positivo entusiasmo. Excelente.
En cuanto a Blanca su aporte es también extremadamente valioso. La mirada aguda para editar las líneas de texto, descartando lo superfluo de lo importante; rescatando lo poético de las palabras, de manera que sigan siendo útiles para la acción, hace que el material se siga puliendo en cada ensayo. Escribir y actuar el propio texto no es fácil. Uno tiende a enamorarse de sí mismo y de su voz y el tener una mirada atenta fuera es un puntal muy importante y no tan fácil de encontrar en muchos directores. O por falta de conocimiento del proceso de escritura o porque no se resignan a quitar partes del texto en función de la totalidad o porque sólo saben de actuación. Blanca no es sólo buena observadora, sino también buena "escuchadora".
Todo esto puede parecer excesivo para quien no esté dentro de la "cocina". Pero es el sentimiento que tengo en este momento y quería compartirlo porque me siento muy feliz de lo que estamos armando.
No sé cuál será todavía el resultado del espectáculo, pero en el proceso me dan ganas de decir, como dice Alterio de la vida, en la escena famosa ¡Pucha que vale la pena vivirla!

viernes, 18 de diciembre de 2009

Hoy, ensayo

Nos encontramos al final de la etapa de ensayos 2009. Hicimos un trabajo grupal que resultó sumamente provechoso para todos. Al menos es lo que sentí y creo ver en mis compañeros, Blanca y Juan Manuel. En una verdadera vorágine de ideas y pasiones, cada uno aportó algo desde su propio imaginario. Lo que siempre resultó en nuevo material re-encontrado por los tres. Así, no podría decirse que la crianza del proyecto es unívoco. Verdadero trabajo de grupo. Terminamos arribando a un buen boceto. Texto coloreado (no totalmente sabido, pero casi), vestuario manchado, una idea escenográfica que nos gusta (guardo el secreto hasta que se defina y concrete), idea de proyección, interesante; algo de la música, posible, probable; marcas sobre la escena que son como pinceladas al agua, borrones, estímulos, disparadores. Otras cosas más todavía en su camino de búsqueda. El momento que más me gusta del proceso. Cuando nada está cerrado y todavía todo puede suceder. Después de la pasada de hoy, veremos con qué me voy a tomar los días que quedan hasta el re encuentro a mediados de enero. Apuesto a que con un Campari.
Por ahora, las potencias se unen; una de las cosas más difíciles para que se de naturalmente, en este caso así fue. Me siento más que satisfecha.